Una Noche De Repente
Sueña que esta noche, de repente
te despiertas y me encuentras en tu cama.
Y yo besando tu frente, en la tibieza
de las sábanas te busco. Y luego
desciendo hasta tu pecho, acaricio
la aureola, te muerdo los pezones.
La eternidad debe ser estos instantes
de silencio que puede devorarte.
Voy bajando después hasta tu vientre,
huelo tu piel, mi lengua se detiene
en tu ombligo de miel eternamente.
Y de repente ya la locura
del pubis se enreda entre mis labios.
La salina belleza de humedades,
la dulcísima agonía de tus suspiros,
el ruido gozoso de la carne.
Tus manos en mi cabello, el movimiento
de tus caderas que levantan el placer,
la finísima piel que me rodea
la lengua, y el recuerdo
lejano y primitivo
del mar que entra en mi boca.
Entonces te despiertas e imaginas
que una noche de repente
me encontraras en tu cama.
